martes, 19 de mayo de 2009

NO HAY ADIOS



No hay adiós sino en la serigrafía del pañuelo
en la voluta de los recuerdos
que se esfuman a la sombra
de las manos.
No hay abrazos frente
a un tren sino delante
de un peligro, de una oblicua
lágrima convertida en cigarrillo.
No debo decir adiós.
Algún día, una tarde insólita
he de hallarte
recostada en un parque
como si fueras un arbusto
o un árbol sin sombras.
Todo acaba
y tus ojos dejan oír
su trompeta fúnebre.

PERDURABLE




Me atrae la muchacha de San Cosme
quizás las proclamas de sus ojos
o su falda envuelta en su cuerpo de bandera
me atrae la muchacha y punto.

Reímos de cualquier tonada
y conversamos de proscritos días
sin nubes, sin estrellas
reímos hasta del emoliente, es todo.

Cierto que hay artificios en aquella muchacha
sus aretes que aún brillan, su vieja escarapela,
su biblia en el armario, hay artificios,
mientras su otra parte luce desnuda.

No solo en sus ojos sino en sus labios
nace un ardiente manifiesto.

No solo en sus manos se delinea un bosque
también en su piececitos de guerrillera.
No solo en sus calles sino en el cuello
en el budín, en los ojos de los gatos techeros
deambula la esperanza con su bastón de oro.

La muchacha de San Cosme tiene
la llama de su emancipación
en las pupilas.

De allí, su raíz de bosque.
Sin el aroma francés ni la sonrisa
elaborada de Gioconda en marco oro.

Me atrae la muchacha de San Cosme y punto.

lunes, 18 de mayo de 2009

MOTIVO PARA NO TENER REFUGIO


Tengo un motivo para no buscar refugio,
para sentir los suspiros de tu tranquilidad en el caos.
Motivos para volver a casa y recibir tu tierna pregunta ¿ya en casa?
Un motivo para viajar hasta el paradero siete
y tocar el timbre bajo la cábala de tus cabellos encendidos de pasión.

Tengo una batalla depuesta. Una firma de paz junto a tus besos.

He hallado el motivo esencial
para evitar el tiempo sin máquinas de futuro,
para huir del bullicio de los microbuses
y sentir la leve música de tus palabras cerca de las mías.
Y más cerca, ¿qué otros motivos podría tener?
¿qué pasión se propagará sin freno?
El motivo anidó su fecha.
27.
Y tuvo un mes en mi memoria, enero.
Un mes que es la raíz de mis besos.
27 encuentra su imagen en una luz tenue
En un beso nocturno.

Tengo el mayor motivo para amarte
y caminar sin darle cuerdas al reloj,
el motivo para ser un instante todo
y refugiarnos en nosotros mismos,
como dos niños ante el universo.

SUELTA EN EL VIENTO AZUL



Antes de los inventos en oriente
cuando vagaban sueños sueltos
por los sesos incas en el Perú
antes del desfile interminable
de letras sumerias y demás signos
de arcilla y barro
cuando las armas eran mondadientes
para escarbar los restos en las batallas
la poesía anduvo suelta en el cortante viento
suelta en la génesis de tus miradas.

Libre y libre, anduvo en las danzas
paleolíticas, en los colores rupestres.
Fue el sonido de la lluvia sin arca
y sin arco, el diluvio mismo
trazando una cordillera
o un maravilloso boquerón, fue
el cangrejo dejando huellas reversas
sobre la arena revoloteada
de vacaciones como una ce cansada
de tanto carajo

CCCCCCCCCCC
CCCCCCCCCCC

Y mi vista no fue exclusiva del Toro
de Lascaux, mis sentidos todos, homosapiens
sapiens o no, fueron sensibilizados
por la melodía indomable de la naturaleza
por el gusto insípido de las raíces
o la carne al fuego.
Mi boca se fue disolviendo
en la huella digital, en esa serigrafía
antiquísima que termina casi siempre
en el archivo de la policía.

Y mi cuerpo entero se paralizó ante
un museo de guerra, mi alma
adquirió el verso libre de las cosas
y el horror de las pesadillas humanas.
Y entera, libre
la poesía sobrevivió a todos los genocidios.

Pero antes, mucho antes de grandes
horrores y extrañezas
anduvieron tú y la poesía
en la imaginación del viento
tú y la poesía en el milagro de las
cavernas, en el basta ya de Amaru
y en la rabia de Ayacucho
tú y la poesía hasta juntarnos
en el huracán azul y comenzar
a recorrer los paraísos de Dante
sin reír ni llorar, simplemente
tú, la poesía y yo en la barca de Caronte
por el infierno o hacia
algún noveno cielo.

DEJO TU PULSERA



¿Verdad que no debo jugar con tu pulsera?
Aquellas perlas negras que rodean
Cada día más tus manos ágiles y brillantes:
Tu larga pulsera.
Las mismas piedras góticas de tus castillos de tristezas
en los que vives como prisionera del medioevo.

¿Verdad que debo dejar tu pulsera allí, en tu brazo derecho?
En aquella extremidad con la que saludas, abrazas, golpeas, empujas:
Tu brazo derecho con el que rodeas de ternura antes de la muerte.

Dejo tu pulsera y tus brazos pierden esa magia
Que me envolvía ciega, dulce, violenta.

TU VOZ SOBRE TODAS LAS COSAS


He visto tu voz reposando sobre un pétalo dormido
esa voz de tus cuerdas siempre tensas,
siempre in crescendo
ante cualquier sombra que te rodee
como un lazo de despedida.
Tu voz, el violín dulce en mis oídos,
visita mis castillos de arena
que se deshacen ante el viento de la vida.
He visto tu voz cerca al bosque inmenso donde todo resuena,
donde el eco se hace sol brillante bajo las copas de los bosques.
Tu voz leyendo mis cuentos sin inventar,
sin personajes abyectos, sin dramas totales,
libre de la feliz novedad del vestido blanco, del nudo gordiano.
He visto tu voz como una sonrisa en tus ojos,
como un lienzo violento de estos tiempos.
Y tu voz juega con las olas del mar, se zambulle,
concierta un encuentro bajo el aura de la luna,
hace un montón de cantos rodados donde se refugia, a veces,
cuando no quiere jugar.
También, he visto tu voz en mis sueños de cada día,
en mis cuadernos de apuntes,
en mi mochila que viaja de tarde en tarde por las calles de quilca.
He visto tu voz en tu sofá noctámbulo y allí me he quedado a verte,
sin hacer bulla, sin
nada de palomitas de maíz, sin los ladridos de Peque:
me he quedado feliz en las pupilas de tu voz que sonríe,
que travesura, que exhibe un filme sin final.
Tu voz sobre todas las cosas.

TUS OJOS EN MI PC


Me has visto y tus ojos viajan kilómetros
hasta asentarse en lo alto de mi PC,
desde allí, como dos ventanitas abiertas de mañana,
te veo y tu pupilas engreídas por la naturaleza
me cuentan de tus luchas, de la ferviente
batalla en la U o en cualquier calle vecina.

Me has visto también con tu sonrisa
y percibo, tras el silencio del monitor, que ese rostro
de niña tiene sus propias maneras de cuestionar,
de alentar los cambios, de llevar a cuestas
el bullicioso desorden.

Me estás mirando leve, serena y mis manos
parecen acariciar el teclado en el afán perdurable
de abrir aquellas ventanitas de mañana o de tarde
o de siempre.

Ahora, mis ojos también te miran
y no sé si podrán asentarse en tu PC o
quizá hayan cubierto por completo la memoria
de tu rojo corazón.

POEMA PARA UNA PRINCIPITA


Hazte un bosque
un cuento donde pueda sembrar
pequeños arco iris en cada puerta de las aldeas
un bosque donde los árboles sean inmensos toboganes
y se deslicen niños con sus manzanas bien puestas
un extenso bosque donde salga a cazar a los
ogros malvados, a las fieras de la noche, un
dulce río que alivie los piececitos fríos
un haz de sol por entre las copas de
los árboles, haz también
un castillo encantado
de riquezas
para bien
y para
todos
haz
siempre
una
niña
una
niña
con
una
coro
na de
reina
con
una
mochila guerrera
haz siempre luz
en una alfombra roja